Comida
Mejores restaurantes de Buenos Aires
La gastronomía de Buenos Aires es más amplia que el asado, pero nunca está separada del fuego, la migración o la bodega nacional. Estas cocinas van de mostradores de degustación precisos a platos exuberantes para compartir, con las reservas y las cenas largas integradas en el reloj natural de la ciudad.
1. Don Julio
Don Julio trata la parrilla como trabajo serio de producto: carne argentina de pasto, embutidos de la casa, una bodega nacional profunda y control paciente del fuego en una esquina reconvertida. Es famoso y caro; reserva con mucha antelación en vez de apostar la noche a la cola.
2. Aramburu
El mostrador de degustación de Gonzalo Aramburu construye una larga procesión de productos argentinos precisos, trucos visuales, panes, marisco y postres pequeños. Es una de las comidas más coreografiadas de la ciudad: reserva solo si buscas una cena cara de varias horas.
3. Mishiguene
Mishiguene replantea la cocina de la diáspora judía con productos argentinos, leña, encurtidos y platos generosos para compartir. Pastrami, hummus, pescado y recetas festivas llegan con exuberancia; la sala se vuelve celebratoria y ruidosa, como parte del trato.
4. El Preferido de Palermo
Una tienda de esquina rosa convertida en bodegón moderno, El Preferido destaca por milanesa crujiente, charcutería, encurtidos, tortilla y platos familiares afinados con buen producto. La demanda es constante; el almuerzo ofrece la misma cocina con menos teatro nocturno.
5. Gran Dabbang
Mariano Ramón aplica especias indias y del Sudeste Asiático a verduras, casquería, panes planos y platos pequeños argentinos. La sala estrecha y la carta en pizarra premian compartir y aventurarse; llega temprano porque la fama supera el tamaño.
6. Niño Gordo
Niño Gordo lleva la parrilla argentina hacia Asia oriental: costillas lacadas, marisco, dumplings, encurtidos brillantes y humo bajo neón rojo. Es deliberadamente teatral y concurrido, pero los mejores platos tienen acidez y carbón suficientes para sobrevivir al ruido visual.
7. Julia Restaurante
Julio Báez cocina un menú pequeño y cambiante en una sala diminuta de Villa Crespo, con fuego, fermentación, verduras, pescado y salsas precisas sin convertir la cena en un ritual rígido. Reserva: el menú sigue al mercado y no protege platos fijos.
8. Crizia
Crizia se construye alrededor de ostras y marisco argentino, con barra cruda, pescado del Atlántico, cocina a la leña y una bodega que va más allá del Malbec automático. La sala elegante invita a una cena larga; manda la temporada y la captura del día.
9. Anchoíta
Anchoíta funciona como una despensa argentina con espíritu rebelde: pescado curado, quesos, verduras, charcutería, productos de río y mar y una bodega imponente. Las raciones piden compartir, pero las reservas son escasas y se liberan según el calendario del restaurante.
10. Roux
Roux aplica técnica mediterránea a marisco argentino, mollejas, pasta y productos de temporada en una sala de barrio tranquila. Las salsas y especiales de Martín Rebaudino llevan la comida; pregunta por la captura y los platos fuera de carta.
Revisado por RGuide EditorialDatos de los lugares comprobados en